Rosa Oliveras Gmez - Universitas Forum, Vol. 4, No. 2, 2015
EN LA PRCTICA
UNA SOSTENIDA EXPERIENCIA DE PLANEAMIENTO COMUNITARIO


Rosa Oliveras Gmez *

La ciudad capital

La Habana, antes de 1959, contaba con el 25% de la poblacin nacional, concentraba ms de las tres cuartas partes de las exportaciones del pas, la mitad de sus servicios comercializables, el 60% de las importaciones y el 41% de las camas hospitalarias, as como prcticamente la totalidad de los centros de investigacin, por solo citar alguno de los elementos que demuestran su preponderancia.

La imprescindible atencin y prioridad al resto del pas, por su escaso nivel de desarrollo al triunfo de la revolucin, condujo a la distribucin de inversiones productivas y de servicios en ciudades cabeceras provinciales e intermedias, disminuyendo, en parte, la enorme distancia entre la capital y el resto del territorio nacional. Sin embargo los muy limitados recursos materiales y financieros no alcanzaron para apoyar el desarrollo de La Habana, la rehabilitacin del fondo construido, la disminucin de las inequidades entre las zonas centrales y las perifricas en servicios e infraestructura y asumir una creciente - aunque discreta- inmigracin interna.

De esta manera, la ciudad fue agregando una gran cantidad de problemas de orden fsico, econmico y consecuentemente social. Su condicin de ciudad populosa - con algo ms de 2 millones de habitantes-, la desigual distribucin de la poblacin y de las funciones econmicas y de servicios, su crecimiento histrico a lo largo de 490 aos de existencia y de tres sistemas sociopolticos diferentes, propiciaron una ciudad diversa, segregada, pero a su vez, con un alto valor patrimonial. Se fue cimentando una gran heterogeneidad con relacin a necesidades y a las vocaciones territoriales, y con ello, una enorme complejidad para desarrollar la ciudad deseada, que procurara el acceso y las oportunidades a todos y cada uno de sus residentes y, a la vez, restituir el notable papel que mantuvo la ciudad en la regin iberoamericana la "Llave del Nuevo Mundo" la etapa colonial, y la "Perla del Caribe" en la seudorrepblica.

Su poblacin se distribuye de forma variable en el espacio citadino. Existe un rea compacta, - coincide ms o menos con La Habana tradicional- densamente poblada que puede llegar a alcanzar hasta los 1000 habitantes por hectrea. All la medianera, la falta de espacios pblicos y de reas verdes, los servicios en cada esquina y las fuertes relaciones interpersonales y funcionales caracterizan la zona. Un alto sentido de pertenencia al barrio, fuertes tradiciones y una permanencia de las familias por generaciones en la misma vivienda han contribuido a la cohesin social. Como cada zona central, ha venido depauperndose en el tiempo y se constata la prdida de un patrimonio edificado prcticamente irrecuperable. Por su parte, la periferia de la Ciudad es escasamente poblada, discontinua, deficitaria en servicios, poco comunicada, y en ocasiones perteneciente a territorios que antes no estaban dentro de los lmites citadinos. La franja intermedia es muy diversa y contiene, ms o menos, caractersticas de las dos anteriores. Estos rasgos urbansticos matizan la forma de apropiarse del espacio urbano y de caracterizar el modo de vida, el comportamiento y la comunicacin interpersonal y comunitaria, condicionada a la tipologa de la urbanizacin existente, que prevalece en 65 barrios tradicionales y 328 nuevas urbanizaciones - repartos- principalmente construidos en la primera mitad del siglo XX.

El escenario reciente

Varias han sido las razones para que el Estado cubano dispusiera de una centralizacin que en los 50 aos de revolucin ha estado acentundose y atenundose, segn las condiciones econmicas, el bloqueo norteamericano y los escenarios polticos en torno al proceso cubano. El verticalismo de las decisiones desde el nivel central ha alcanzado a todas las esferas de actuacin; y las numerosas polticas sociales generadas, de cobertura nacional y siempre en funcin de necesidades constatadas, no necesariamente tuvieron en cuanta las caractersticas y prioridades locales.

A inicios de los '60, se crearon organizaciones sociales con amplia cobertura y una estructura que emerge desde cada cuadra. Las ms representadas en el mbito urbano han sido los Comits de Defensa de la Revolucin - para asegurar la vigilancia y desarrollar tareas masivas - y la Federacin de Mujeres Cubanas - para propiciar el desarrollo de la mujer y su incorporacin a la vida social-. Estas organizaciones emprendieron tareas de beneficio social, establecidas a nivel central, convocando la participacin para su ejecucin, como las campaas de vacunacin. Si bien movilizaron a la poblacin a una participacin masiva, siempre ha sido para ejecutar tareas concretas ya decididas y, salvo escasas excepciones se ha procurado su intervencin en la toma de decisiones.

En 1976, surgi el Poder Popular1 para acercar el gobierno a la base, organizado desde abajo por la representacin por los delegados de circunscripcin, - con aproximadamente 1400 habitantes promedio. Esta estructura, y la subdivisin2 en nuevas provincias y municipios, para facilitar el desarrollo de los territorios, multiplicaron los centros de atencin. Sin embargo, estos poseen muy escasos recursos financieros, dependiendo del presupuesto central para todas las inversiones, reparaciones y equipamiento de los territorios que provienen - prcticamente en su totalidad - de los ministerios y se distribuye de forma vertical desde el nivel central, con asignaciones muy discretas y prcticamente inexistentes en los municipios.

La concepcin imperante de que el Estado es capaz de resolver todas las demandas nacionales condujo a que la economa funcionara con grandes empresas, dispersas en el territorio nacional que abastecan los requerimientos de todo el pas. De esta manera, las tecnologas y las capacidades de produccin fueron dimensionadas para dar esa respuesta y no hubo cabida para el desarrollo de pequeas y medianas empresas que asumieran las demandas regionales, provinciales o municipales, aportaran empleos y disminuyeran adems insumos, transporte y tiempo. No existe una ley que faculte a los municipios a crear pequeas empresas ni establecimientos de servicios - solo a cuenta del nivel central-. La legislacin vigente nicamente ampara el trabajo a particulares -"por cuenta propia" en limitadas actividades econmicas, con carcter individual, ya que no cubre la produccin cooperativa y restringe la participacin de los miembros de la familia en cualquiera de las actividades econmicas permitidas.

Tanto para las instancias municipales y provinciales, como para la poblacin, el Estado ha sido el proveedor casi absoluto de los bienes y servicios lo que ha generado una actitud pasiva ante las posibles soluciones e iniciativas, limitando la integracin institucional horizontal y reforzando la verticalidad de las decisiones, el sectorialismo y dando cabida al voluntarismo en las decisiones.

Varios aos despus de instaurado el Poder Popular, en 1990, se crearon los Consejos Populares,3 como escaln intermedio de gobierno entre los delegados de base y la Asamblea Municipal, para facilitar el mejor conocimiento y atencin de las necesidades e intereses de los pobladores de su rea de accin, unos 20 mil habitantes como promedio. Tanto los delegados de circunscripcin, como su presidencia son elegidos cada dos aos y medio, manifestndose un alto nivel de renovacin - el 60%-, por lo que se hace necesario mantener una continuidad del trabajo en la base, especialmente de aquellas acciones que ataen al futuro.

La crisis ms dramtica de la economa cubana, -el "Perodo Especial"-, se produjo a partir de la cada del Campo Socialista, momento en que el intercambio comercial se redujo a solo el 15%, a principios de la dcada de los '90. En estas circunstancias, ante la falta de suministro de materias primas y de generacin elctrica, fue necesario reducir los horarios de produccin, cerrar instalaciones fabriles y tomar una serie de medidas emergentes para sobrevivir. Es en ese momento que una mayor cantidad de personas permanecan en el barrio, a cuenta del cierre de sus puestos de trabajo y de la reduccin del transporte urbano, por lo que el barrio se volvi un refugio para tratar de solucionar las necesidades econmicas, culturales, recreativas y de servicios. Conllev entonces al reconocimiento de que se podran activar los recursos locales con la participacin popular para solucionar los problemas.

Como parte de las medidas para mitigar los efectos del Perodo Especial, en 1994 se ampliaron en ms de 100 las actividades que podan realizarse "por cuenta propia", aun con las mismas limitaciones. A pesar del aumento de las licencias e incluso hasta la constatacin de un incremento significativo de personas dedicadas al "cuentapropismo", no se produjo un sistema de suministros de materias primas, no se facilitaron los insumos para estas producciones y servicios, ni para la comercializacin y con el tiempo empezaron a languidecer las actividades.

Sin embargo, en la medida en que ha disminuido la crisis econmica se han desestimado los potenciales locales en pos de la tradicional solucin centralista, sin que se produjera un marco legal, una redistribucin presupuestaria, y una reorganizacin que permitiera a los municipios una mayor participacin en su propio desarrollo.

Una institucin para el rescate y desarrollo de la ciudad

Ante la imperiosa necesidad de volver la atencin hacia la ciudad, en la dcada de los '80, se decidi destinar una serie de programas inversionistas, y con ello, zanjar, en parte, la deuda de aos. Esta intencin requera trazar polticas y objetivos que encausaran el desarrollo urbano y dieran pautas sobre cmo lograr el mejoramiento de las condiciones de vida de la poblacin habanera. Para favorecer su viabilidad y asesorar al gobierno provincial, se aprob en 1987, por la ms alta direccin del pas, la creacin del Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital (GDIC), que se traz la misin de promover el desarrollo sustentable, participativo, econmicamente viable, socialmente justo y ecolgicamente favorable de la Ciudad de La Habana.

Entre otros objetivos estratgicos, el Grupo impuls un nuevo enfoque creativo, participativo y descentralizado que tuviera en cuenta al barrio, como elemento urbano ms humano y conformador del sentido de pertenencia de los citadinos. De esta manera se estaba garantizando la sostenibilidad de la propuesta a partir del compromiso y la genuina identificacin con la ciudad por parte de sus ocupantes, mientras se trabajaba para la satisfaccin de las necesidades y prioridades a nivel de base y a nivel de ciudad.

Como lgica consecuencia del devenir histrico y de la conciencia sobre para quin es la ciudad, el concepto de desarrollo - su forma de medirlo y de definir las vas para alcanzarlo, se ha ido acercando a la escala local, a las necesidades y a la identificacin y potenciacin de sus patrimonios ms significativos, y a considerar, ms que indicadores y datos estadsticos, principalmente al ser humano, al individuo, a la comunidad, al portador de las satisfacciones, dando justo nfasis a que el desarrollo debe referirse principalmente a las personas, y no a las cosas.

Ya en 1988, a propuestas del GDIC, se fundaron tres pequeos equipos tcnicos, para promover la transformacin del barrio, con la participacin activa y comprometida de sus instituciones y organizaciones y de sus residentes. As se estructuraron los tres primeros Talleres de Transformacin Integral del Barrio (TTIB), dos en barrios tradicionales de la zona central, y uno en la periferia. Solo estos tres fueron seleccionados para poder comprobar su pertinencia y viabilidad; el resto de los Talleres ha sido solicitado por los gobiernos municipales y los Consejos Populares, en reas donde existen difciles condiciones de habitabilidad y problemas sociales asociados a ellas. El aporte reconocido por las instancias municipales y locales, fomentaron el nmero de Talleres, que hoy se han multiplicado a 20, distribuidos en 9 municipios, de los 15 de la ciudad. Su rea de influencia concentra una poblacin de cerca de 500 mil habitantes.

Equipos tcnicos para el desarrollo comunitario: los talleres de transformacin integral del barrio

Son grupos tcnicos multidisciplinarios, de entre 3 y 7 trabajadores, compuestos por disciplinas afines a las esferas psicosocial, constructiva, pedaggica y de asistencia social, a los que se han incorporado otras profesiones, - sin que signifique aumentar el nmero de miembros- que trabajan, segn las necesidades particulares de cada comunidad.
Limitar a unos pocos integrantes al equipo de trabajo ha tenido como finalidad que ellos no asuman el trabajo que le corresponde a las instituciones y organizaciones, potenciando la coordinacin y la horizontalidad de relaciones.
Para garantizar una mayor efectividad en su trabajo diario, lo integran personas que deben cumplir varios requisitos:

  • Vivir en el barrio, para que est implcita la forma de identificarse con las personas y el barrio, de saber qu sienten por ellos, que manejan su lenguaje y conocen su forma de vida.
  • Reconocimiento de sus condiciones morales, sociales, profesionales y polticas por la comunidad.
  • Capacidad de comunicacin, empata y liderazgo. Para trabajar con grupos, acercarse a ellos, identificarse con sus necesidades y poder trasmitir y trabajar de forma integrada.

Consecuentemente, ellos asumen la participacin institucional y ciudadana como el catalizador de muchas de las acciones que se producen, con la doble funcin de propulsar y buscar factibles soluciones entre todos, con los recursos locales fundamentalmente, as como que el participante y la comunidad involucrada, satisfagan a su vez sus propias necesidades de ser convocados y tenidos en cuenta.

Este enfoque sobre el desarrollo de la ciudad a partir de la diversidad - de apropiacin del espacio y la correspondencia con las formas de vida de sus residentes desde la base- ha constituido durante 20 anos la misin de los Talleres de Transformacin Integral del Barrio, hacindolo de manera integral. Integral ha significado mltiples perspectivas a la vez, desde el concurso y la combinacin de varias disciplinas que confluyen para la atencin al barrio, conjugando su presente y su futuro, e integral en la aproximacin a las soluciones de las necesidades tanto fsicas como sociales, abordadas a la vez. Este es uno de los elementos que han permitido aportar al desarrollo urbano, tomando en cuenta que, al igual que todo organismo vivo, cada parte de la ciudad est en sus comunidades y cada comunidad est en el conjunto citadino.

Este potencial instalado en el equipo tcnico ayud a facilitar al Consejo Popular su misin en las comunidades, por lo que en la prctica, los Talleres devinieron en asesores del Consejo Popular. El Taller de Transformacin, por su estabilidad y capacidad, ha permitido la continuacin de las acciones cuando hay renovacin de mandatos, garantizando las estrategias de desarrollo comunitarias.

Estilo de trabajo de los Talleres

Lo que se distingue en su labor cotidiana es la interaccin sistemtica y cara a cara con la poblacin del barrio, instituciones y organizaciones, y, en primer lugar, con el gobierno en la base. Se trabaja, estimula y se integra a los lderes naturales y formales, lo que asegura que se establezca una comunicacin permanente con esos representantes y la comunidad.

Sus miembros han sido capacitados bajo el enfoque de la Educacin Popular,4 lo que les permite tener un acercamiento diferente, estimulante y tolerante con todos, sin excluir a ninguna persona o institucin; y realizar, a su vez, una ms efectiva labor de capacitacin en sus barrios, en las que no solo siembran conocimientos, sino que intercambian saberes.

Lograr capacidades en los gobiernos locales a la vez que en los equipos ha sido tambin un principio fundamental para el mejor desempeo de los equipos en las comunidades. El diseo de los cursos y entrenamientos que se imparten, la integracin de participantes, su estilo y contenido responden a una estrategia de Formacin de Capacidades,5 entendida como "la habilidad de realizar y alcanzar las acciones que se proponen para la transformacin comunitaria y de lograr que cada involucrado desarrolle el rol que le corresponde efectiva, eficiente y sustentablemente". Esta estrategia se elabor en sesiones conjuntas del GDIC, como asesor metodolgico, y representantes de cada uno de los Talleres, con el fin de saber cmo, en cules materias, cundo y para qu se capacitaban y, especialmente que los contenidos respondieran a las necesidades y vocaciones identificadas en sus comunidades.6

Entre otras definiciones de la estrategia, se estableci que las capacitaciones se realizaran siguiendo el principio de formar multiplicadores en la base, de manera que se extiendan los conocimientos impartidos, en forma de cascada. Fundamentalmente el GDIC imparte y coordina la imparticin con centros especializados, a los miembros de los Talleres y los gobiernos locales y estos a su vez, a representantes de instituciones y organizaciones en la base y lderes informales.

Apelan al sentido de pertenencia de los residentes para fomentar la motivacin hacia el mejoramiento del barrio, aspecto que ha propiciado un ms efectivo acercamiento.

Las ms eficaces puertas de entrada para establecer el vnculo con la comunidad han sido las actividades culturales, deportivas y recreativas, diseadas de forma educativa y destinadas para los diferentes grupos poblacionales, pero en especial atienden a nios, jvenes, mujeres y adultos mayores, lo cual, adems de una necesidad imperiosa, les aportan la participacin siempre acompaada en las actividades. Para ellas, se movilizan los talentos del barrio, con quienes trabajan y apoyan de forma permanente y con ello arraigan las tradiciones y manifestaciones artsticas propias del lugar.

<i>Nios del barrio de Buena Vista aprendiendo a mejorar su entorno</i>

Uno de sus principales espacios de trabajo, adems de proyectarse en el barrio, han sido las 18 Casas Comunitarias, creadas por ellos, que constituyen las sedes de muchas y dismiles actividades de la comunidad y del gobierno.

Sus principales funciones

Consecuentes con su misin, los Talleres comenzaron a desarrollar una serie de funciones, que han ido modificndose en el transcurso de su existencia, en correspondencia con las oportunidades y amenazas del escenario para la ciudad y para el pas en cada momento. Dentro de ellas, apoyar con experiencias concretas la necesidad y factibilidad de la descentralizacin y el aporte que cada barrio puede brindar a la ciudad en el sentido de conseguir un ms equitativo desarrollo a sus ciudadanos, fortaleciendo y preparando su capital humano.

Estas funciones se han diseado por caminos capaces de hacer frente a las demandas sentidas de la poblacin, a la necesidad de transformar su actitud consumidora, de activar las relaciones horizontales a travs del alcance de objetivos comunes, de procurar entenderse y comunicarse a travs de un lenguaje comn, y de organizar la transformacin del barrio principalmente con sus propias fuerzas. Para ello:

  • realizan estudios y proponen proyectos para la solucin de los problemas sociales, el hbitat y el entorno fsico de las diferentes reas de su demarcacin;
  • detectan potencialidades para el mejoramiento humano y el desarrollo de una economa local;
  • integran y cohesionan a las organizaciones e instituciones del barrio donde actan;
  • asesoran tcnicamente a los Consejos Populares y a los delegados y capacitan a los actores locales en los temas que necesitan para la transformacin;
  • facilitan la labor de los gobiernos aplicando mtodos y tcnicas que ayuden a hacer ms efectivos en sus funciones y promueven la participacin y la integracin de la comunidad en lo que atae al desarrollo barrial;
  • elaboran perfiles de proyectos de colaboracin para el mejoramiento de la calidad de vida, el hbitat y el entorno de su demarcacin.

Por su parte, con el afn de preservar en La Habana su rica y diversa identidad, se ha trabajado por mantener la heterogeneidad de los numerosos barrios que la forman, y a la vez, por reforzar su sentido de pertenencia para activar su participacin, resorte que estimula la participacin. Por ello, uno de los resultados de su trabajo ha sido la elaboracin y la publicacin de 18 historias locales, solicitadas no solo por los pobladores, sino por las escuelas de enseanza primaria, las bibliotecas y otras instituciones.

Concurren, aportan e implementan acciones con las Comisiones de Prevencin Social,7 como parte imprescindible del mejoramiento humano en las comunidades, donde es ms sensible, por la cercana, el conocimiento y la empata que las propias personas de la comunidad tienen con los afectados. En esta esfera, se encuentran los trabajos realizados con madres solteras, ancianos sin amparo filial, ex reclusos y familiares de reclusos, nios y jvenes que no continan la enseanza, figuras delictivas como prostitutas y proxenetas, entre otras. Muy especialmente han trabajado en talleres para elevar la autoestima de las mujeres, as como en la prevencin y atencin a la violencia domstica.

<i>Convocatoria del Taller de Autoestima de la Mujer del TTIB de Atares a una jornada contra la violencia en el barrio</i>

Apelar al aprovechamiento de los recursos locales, identificarlos y potenciarlos, ayudar a organizar las acciones, disminuir el efecto del voluntarismo a partir de ordenar las prioridades e influir para que se organicen las acciones e intervenciones en el barrio ms all del presente, ha sido posible gracias a la elaboracin y asimilacin de un proceso de planeamiento participativo.

El planeamiento estratgico comunitario. Una herramienta para garantizar la cohesin local

Desde el primer momento, alrededor de 1990, los Talleres asumieron la necesidad de un planeamiento que lograra solucionar problemas identificados. No obstante, dado el desconcierto del momento - los peores aos del Perodo Especial - no consiguieron sensibilizar a los actores, no lograron encausar un plan, ni materializar las acciones. Eran prcticamente los nicos a escala local que trabajaban el planeamiento. No es hasta 1996 que se sistematiza y se adopta el mtodo de Planeamiento Estratgico Comunitario, como herramienta imprescindible para la actuacin de los Talleres, el asesoramiento al gobierno local y la satisfaccin de necesidades a travs de la movilizacin de sus recursos, a partir de una participacin de la poblacin.

La metodologa de planeamiento utilizada en el Plan Estratgico de la Ciudad de La Habana emprendido en 1994, se contextualiz a la escala local con el fin de que los resultados fueran enriqueciendo al plan provincial desde la base. Este mtodo, adems de propiciar una mejor integracin con el planeamiento a escala de ciudad, posee atributos armnicos con las lneas de actuacin y al estilo de los Talleres.

Con el fin de que la comunidad y las instituciones estuvieran preparadas para la elaboracin de este planeamiento, novedoso y nico en la esfera urbana de Cuba, fue imprescindible un proceso de capacitacin conjunta a los miembros de los gobiernos municipales y de los Consejos Populares y de los Talleres de Transformacin, que permitiera ir integrando visiones y conformando, a la vez, un trabajo en equipo en torno al presente y al futuro del barrio.

Ms all de lo que comnmente ocurre, los Consejos Populares8 con Talleres de Transformacin han sido capaces de presentar ante el Consejo de la Administracin Municipal9 el planeamiento, facilitando el conocimiento integral del territorio, favoreciendo la concertacin de acciones a nivel municipal y propiciando la toma de acuerdos, que permiten posteriormente el control de su cumplimiento.

Si bien los recursos financieros y materiales han continuado siendo muy limitados para los municipios, y por esa va prcticamente solo se ha garantizado la ejecucin de acciones de tipo social y muy discretamente las fsicas, el planeamiento prepar a los gobiernos, a los Consejos Populares y sus delegados a pensar y actuar de forma consecuente y a trascender de lo simplemente "urgente" y sectorial, encaminndose un proceso ms integral.

Un aspecto sin resolver es la insercin de las acciones concertadas e implementadas en los planes anuales de la economa, - solo algunas han podido entrar en este curso - de manera que estn garantizados en los balances de suministros materiales, y que las acciones completen el proceso de la planificacin local, provincial y hasta nacional si resultara necesario. Esto no ha impedido la realizacin de muchas de ellas.

Otra ganancia ha sido que el planeamiento comunitario proporciona una garanta en el sentido de diagnostico concertado, de correspondencia con las necesidades sentidas y las entidades estatales, de organizacin y prioridad y por tanto, han logrado financiamientos provenientes de entes de la cooperacin internacional. Ya desde sus primeras incursiones en 1994,10 los Talleres y sus planeamientos han podido ejecutar inversiones constructivas, aportando viviendas, pequeas obras de infraestructura, mejoramiento de espacios pblicos, y servicios, asociadas a aquellas zonas con mayores dificultades y problemas sociales.

<i>El TTIB de La Guinera trabaja en la identificacin visual de su Casa Comunitaria</i>

Ni los planes anuales de la economa, ni los proyectos de colaboracin han proporcionado posibilidades para el desarrollo de una economa local, en el sentido de crear actividades econmicas y empleos locales, a pesar de estar identificados por el planeamiento potenciales en el territorio, tanto en produccin de bienes, turismo local, y servicios. La ausencia de legislacin, de mecanismos y de facilidades se mantiene, por lo que ha quedado trunca y postergada a futuras posibilidades.

Una de las estrategias que se proponan en sus planeamientos ha sido precisamente el desarrollo de la economa local, cuyos dividendos le hubieran podido aportar al municipio y a la comunidad recursos financieros para realizar las acciones de mejoramiento necesarias y con ello reforzar su impacto.

Si bien la economa local no ha sido desarrollada como se esperaba, los Talleres han ido fomentando un desarrollo local al instalar capacidades, procurar visiones de futuro y formas de lograrlo, propiciar redes de actuacin comunitaria a partir de decisiones propias, instalar maneras de actuar planificadamente, movilizado sus propios recursos, ofreciendo credibilidad en la generacin de beneficios mutuos.

Lograr esta situacin ha significado romper barreras, priorizar a los ms rezagados, reforzar los equipos, mantener la sistematicidad en las acciones y en los impactos que ellas proporcionan al barrio.

Lecciones aprendidas

Estos aos han permitido evaluar las experiencias de los planeamientos comunitarios, y transferir las principales lecciones aprendidas, con la esperanza de que otras prcticas, siempre contextualizadas, puedan lograr buenos resultados. Estas lecciones son:

  • sensibilizar a los gobiernos, las instituciones y las organizaciones sobre la importancia y utilidad del planeamiento y de la comprensin del "proceso" y las ventajas que posee como herramienta para ampliar y cualificar la capacidad de gobernar. Si este primer paso se obvia, si no ha surgido la necesidad de hacer el plan, la posibilidad de que se respalde es baja;
  • ensear a participar como toma de decisiones, desaprender el hbito de ser movilizado solo para la ejecucin, y mantener la motivacin para la participacin durante todo el proceso;
  • conformar un equipo tcnico capaz de integrar a los participantes, y a las propuestas, mantener permanentemente la participacin y la asesora tcnica. Este equipo est llamado a sistematizar el proceso. Se ha comprobado que sin su asesoramiento continuo el proceso puede conducir al fracaso, al desgaste y a la frustracin de los involucrados;
  • simultanear la ejecucin de acciones que ayuden a darle credibilidad al plan en elaboracin, teniendo en cuenta que las acciones que se propicien no estn en contradiccin con los problemas que se conocen y con los objetivos, metas y acciones propuestos;
  • hacer prevalecer la reflexin sobre la gran cantidad de informacin, sobre las propuestas y su correspondencia con los problemas. El llamado a la reflexin es sobre todo en el sentido de que se centre en el mtodo la elaboracin del planeamiento y se descanse en lo que su aplicacin supone. El mtodo es un instrumento mediante el cual es posible alcanzar lo que se aspira de una forma ordenada. Reflexin es considerar detenidamente lo que se est haciendo, de manera que aunque se aplique el mtodo y las tcnicas ms certeras, no equivale, no sustituye la dedicacin a meditar sobre lo que se est realizando en cada momento, a valorar las dinmicas que se vayan produciendo;
  • procurar el crecimiento personal y comunitario, con un ritmo sostenido y ascendente;
  • lograr que el gobierno local reconozca a equipo y que este - como ha pasado en estas experiencias se convierta en "los ojos, los odos y las manos del Consejo Popular".

1 El Poder Popular es un rgano estatal que representa los intereses de la poblacin y que se ejerce a partir del delegado elegido por voto directo y secreto de los electores de cada circunscripcin. Los delegados portan los intereses de su poblacin electora- aproximadamente 1400 habitantes, a quienes rinde cuentas peridicamente, y su mandato se extiende por 2 aos y medio, cuando son renovados o ratificados en elecciones. Los delegados se integran en su totalidad las asambleas del nivel municipal, una parte de ellos al nivel provincial y hasta el 50% a la Asamblea Nacional - el Parlamento Cubano-.

2 En 1976 se aprob una nueva Divisin Poltico Administrativa que increment de 6 provincias a 14 y de 126 municipios a 169 en el pas, otorgando status de cabeceras provinciales y municipales a muchas ciudades y dotndolas de servicios e infraestructura a escala de ciudad

3 El Consejo Popular, promueve la participacin de la poblacin y de las entidades enclavadas en su territorio para desarrollar nuevas iniciativas para impulsar el avance de las tareas propuestas, buscar y promover las posibles soluciones, o trasladarlas a las entidades facultadas para dar solucin. Los Consejos Populares, son un eslabn intermedio, investido de la ms alta autoridad para el desempeo de sus funciones y que apoya a la Asamblea Municipal en el ejercicio de sus atribuciones. Agrupa a todos los delegados, entre los cuales se elige a un presidente y dos vicepresidentes-, a los representantes de organizaciones polticas y de masas, y a representantes de aquellos sectores ms vinculados a los aspectos de la vida cotidiana.

4 El enfoque de la Educacin Popular - con Paulo Freire como uno de sus principales creadores - aboga por desarrollar una educacin no bancaria, por intercambiar mas que depositar y por aproximarse a los alumnos como a iguales. Un importante movimiento de educadores populares se comenz en Cuba en los /90, y son varios los centros pedaggicos que lo promueven.

5 "Formacin de capacidades" definido en la Conferencia Hbitat II de Estambul, que va ms all de la simple imparticin de conocimientos y busca el desarrollo de potencialidades y capital humano.

6 Son muy variadas y generalmente complementarias las materias solicitadas. Entre ellas se imparte Participacin, Comunicacin Comunitaria, Liderazgo, Concertacin, Educacin para el Medio Ambiente Sustentable, Planeamiento y Diseo Urbano, Diseo de Proyectos de Colaboracin, Tcnicas de Rehabilitacin de Edificaciones, Enfoque de Gnero, Prevencin con relacin a Drogadiccin, Infecciones de Transmisin Sexual, Contra las diferentes manifestaciones de la Violencia, y otras.

7 Existe un Sistema de Prevencin Social que cubre los niveles nacional, provincial y municipal y que est integrada por diferentes instituciones y organizaciones que han trabajado en Comisiones, quienes de forma voluntaria han atendido los casos sociales de sus reas. Desde hace dos aos funciona el Sistema de Prevencin y Asistencia Social (SIPAS) cuyos antecedentes han sido las Comisiones de Prevencin, y que una vez reestructurados en el SIPAS focalizan su actuacin en 30 reas seleccionadas de la Ciudad, por lo que se ha limitado su espacio.

8 Ellos tienen la responsabilidad de entregar a las Secretaras de las Asambleas Municipales - y estas a la Secretara de la Asamblea Provincial- los 3 problemas ms acuciantes de sus demarcaciones, pero no proyectan ninguna solucin.

9 rgano Ejecutivo del Poder Popular a instancia Municipal, que agrupa a todas las Direcciones Sectoriales - Economa y Planificacin, Viviendas, Servicios Comunales, entre otras y toma los acuerdos para la ejecucin de acciones dentro del territorio.

10 Los proyectos de colaboracin extranjera, procedentes de entes de la cooperacin internacional fueron aprobados en el pas a partir de las medidas formuladas para aliviar la crisis del Perodo Especial, en 1994.

* Rosa Oliveras Gmez., Rosa Oliveras Gmez, psicloga, trabaja en el Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital (GDIC), a cargo del asesoramiento, capacitacin y acompaamiento de 20 equipos de desarrollo comunitario en el territorio habanero, coordinando su desarrollo y la elaboracin de los 20 Planeamientos Estratgicos Comunitarios y del Plan Estratgico de la Ciudad de La Habana. Es miembro activo de la Red Iberoamericana "Tecnologas Sociales para la Produccin Social del Hbitat", adscrita al Programa de Ciencia y Tecnologa para el Desarrollo (CYTED).

Universitas Forum, Vol. 5, No. 2, April 2015





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